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martes, 27 de enero de 2015

El Misterio de Anjikuni



Leyendas de desapariciones misteriosas han surgido por todo el mundo. Sin lugar a dudas, el incidente más famoso de la historia norteamericana es el destino desconocido de los ciudadanos de la colonia de Roanoke, que fueron vistos por última vez en 1587, pero un caso aún más inexplicable se refiere al paradero de los más de 30 hombres, mujeres y niños que supuestamente desaparecieron sin dejar ni rastro, de un pueblo de pescadores Inuit en la primera mitad del siglo 20.
El lago de Anjikuni (también escrito Angikuni) se encuentra a lo largo del río Kazan en la remota región de Kivalliq, Canadá. El área está llena de leyendas de espíritus del bosque y animales dañinos, como el Wendigo, pero tan fascinante como estos cuentos, es el misterio terrible que rodea a la desaparición colectiva de los habitantes de un pueblo que una vez vivió en la orilla pedregosa de las aguas gélidas del lago Anjikuni.
Pero comencemos desde el principio. Una noche fría, en noviembre de 1930, un cazador de pieles con el nombre de Joe Labelle se dirigía al poblado Inuit en busca de refugio del intenso frío, un lugar caliente donde pasar la noche.
Labelle había visitado la zona antes y sabía que era una bulliciosa villa pesquera llena de tiendas de campaña, chozas y amables lugareños. Cuando se acercaba les gritó un saludo y el único sonido que volvió a él era la de su propio eco, solo se oía el crujido de sus raquetas de nieve a través de la escarcha helada.
Labelle se tensó. Él tenía un instinto muy experimentado y podía sentir que algo andaba mal
Labelle podía ver las siluetas de las chozas bajo la luna llena, pero no vio a gente bulliciosa ni sintió ladridos de los perros de trineo, ni cualquier otro signo de vida.
Incluso dentro de las chozas, los sonidos de la risa y la conversación fueron reemplazados por un silencio sepulcral. Labelle también notó con escalofrío que no había una sola chimenea de la que saliera humo. Pero entonces vio a un crepitante fuego en la distancia.
Labelle, haciendo todo lo posible para mantener la calma, aceleró el paso y se dirigió hacia las brasas que se apagaban en la distancia, deseoso de encontrar alguna huella de humanidad. Cuando el cazador llegó a las llamas vio que no había nadie, pero en las brasas había un guiso quemado que lo desconcertó aun mas.

Un cazador veterano - después de haber pasado gran parte de su vida cazando solo en bosques oscuros y de difícil acceso - no es probable que se asuste con facilidad, pero no es difícil imaginar que estaría bañado en un sudor frío cuando pasó junto al corazón del pueblo fantasma, preguntándose qué le había sucedido a sus habitantes.
Labelle metódicamente empezó a comprobar todas las chozas con la esperanza de encontrar signos reveladores de un éxodo masivo, pero, muy a su pesar, descubrió que todas las cabañas tenían los alimentos y las armas que nunca hubieran sido abandonados por sus dueños. En una vivienda se encontró una olla de estofado de caribú en la que había crecido moho y un trozo de piel de foca que se encontraba abandonada en una litera con una aguja de hueso todavía incrustado en ella, como si alguien hubiese abandonado a su trabajo, a mitad de la puntada.
Él incluso inspeccionó el almacén de pescado y se dio cuenta de que sus suministros no se habían agotado. En ningún lugar habían signos de lucha o de caos y Labelle sabía muy bien que irse de un pueblo perfectamente habitable, sin fusiles, alimentos o ropa sería absolutamente impensable, no importa cuáles sean las circunstancias que hubieran obligado a la tribu a emigrar de forma espontánea.

Labelle intento averiguar qué dirección tomaron los esquimales en su exodo. A pesar de que la salida de los aldeanos parecían haber sido relativamente reciente y precipitada, no pudo encontrar ningún rastro de su marcha.
Cansado como estaba, Labelle simplemente estaba demasiado asustado para quedarse en este pueblo vacío. A pesar de que tenía que renunciar a las comodidades de los alimentos, abrigo y refugio, el trampero consideró que el riesgo de quedarse era demasiado grande y decidido irse a una oficina de telégrafos ubicada a muchos kilómetros de distancia, no sea que lo que les paso a los aldeanos le pasara a él.
El agotado Labelle, finalmente entró tambaleándose en la oficina de telégrafos y en pocos minutos mando un mensaje de emergencia al cuartel mas cercano de la Real Policía Montada del Canadá.
 La Policía Montada llegó, varias horas después, Labelle se había calmado lo suficiente como para contar su inquietante historia .
En el libro “
The World’s Greatest UFO Mysteries” de Roger Boar y Nigel Blundel escrito en 1984 , en su camino hacia el lago Anjikuni la Policía Montada se detuvo en una cabaña a descansar, en la que vivían el cazador Armand Laurent y sus dos hijos. Los funcionarios explicaron a sus anfitriones que se dirigían a Anjikuni para hacer frente a: "Un problema"
La Policía Montada preguntó si los Laurents había visto algo inusual durante los últimos días, y el cazador se vio obligado a admitir que él y sus hijos habían visto un extraño objeto brillante volando por el cielo tan sólo unos días antes. Laurent afirmó que la enorme, "cosa" parecía cambiar de forma ante sus propios ojos. El objeto estaba volando en dirección a la aldea en Anjikuni.
La Policía Montada salio de la casa Laurent poco después, y continuaron su viaje.
Una vez que llegaron al lugar, la Policía Montada no sólo confirmo el testimonio de Labelle sobre la situación del pueblo, ademas - según algunas fuentes - hicieron un descubrimiento, aún más misterioso, en las afueras de la comunidad.
Varios testimonios relatan que los funcionarios se alarmaron cuando se tropezaron con una gran cantidad de tumbas abiertas en el cementerio del pueblo. De hecho - si hacemos caso a los relatos - cada tumba había sido abierta y, aún más extraño, vaciada.
Otros informes afirman que era simplemente una sola tumba la que fue violada. De cualquier manera, es un tabú para los Inuit profanar una tumba , ¿por qué se desenterraron esos cuerpos?
Para agregar una pizca extra de "misterio", testigos afirmaron que la tierra alrededor de la tumba estaba congelada. Estos informes también sugieren que la tierra había sido apilada ordenadamente al lado de las tumbas, lo que confirmaba que no habían sido animales.
Durante la búsqueda no hay pistas adicionales sobre el paradero de los aldeanos, pero otro macabro hallazgo fue hecho.
Según los informes, no menos de 7 (aunque algunos dicen que 2 o 3) cadáveres de perros fueron descubiertos cerca de 90 metros de distancia desde el borde de la aldea. De acuerdo con los patólogos canadienses, estos perros desafortunados murieron de hambre, después de lo cual fueron cubiertos por las ventiscas de nieve, que los enterraron cerca de 3 metros de profundidad.
¿Por qué estos animales murieron de hambre, cuando estaban rodeados por chozas llenas de comida?. No hay un solo informe, que afirme que los animales estuvieran atados, lo que explicaría su incapacidad para buscar comida, pero esto no resuelve el problema de por qué sucumbieron tan rápidamente. La lógica parece dictar que no habrían tenido tiempo de morir de hambre entre el momento de la desaparición colectiva y la llegada de Labelle, quien encontró la comida todavía ardiendo en el fuego.
Esto plantea la pregunta: ¿los habitantes del pueblo dejaron a sus propios perros pasar hambre deliberadamente antes de desaparecer?. Estos perros son muy valiosos y su existencia era esencial para la supervivencia del pueblo. Entonces, ¿qué pasó?

Como si esta historia no es ya suficientemente extraña, los policías informaron de luces extrañas, azuladas brillando sobre el horizonte por encima del pueblo. Los hombres coinciden en que este espectáculo de luz inusual no se parecía a la aurora boreal.
Después de dos semanas de investigación, la Policía Montada llegó a la conclusión de que los aldeanos se habían ido por lo menos hacia dos meses. Esto presenta otra pregunta, si los esquimales realmente habían abandonado sus hogares ocho semanas antes, entonces ¿quién fue el responsable de hacer el fuego que Labelle vio cuando llegó por primera vez al pueblo?.
La prensa Canadiense rápidamente se hizo eco con portadas sensacionalistas como esta del 29 de noviembre 1930 en la edición del "Herald de Halifax" con el título sin lugar a dudas sensacionalista: "tribu perdida en el Norte - Pueblo fantasma encontrado por el trampero, Joe Labelle.
Labelle no escatimó palabras al describir su descubrimiento a los periodistas:
Sentí de inmediato que algo andaba mal ... A la vista de los platos cocinados, yo sabía que había ocurrido algo durante la preparación de la cena. En todas las cabañas, me encontré con un fusil apoyado junto a la puerta y un esquimal no va a ninguna parte sin su arma ... Comprendí que algo terrible había sucedido. "

Por supuesto, no pasó mucho tiempo antes de que la Asociación de Periodistas de noticias daba a conocer esta historia asombrosa en sus diarios y los lectores de todo América del Norte leyeron un relato de primera mano de lo que sería, sin duda, el más grande misterio sin resolver jamás investigado por la Real Policía Montada. 
Frank Edwards
Después de un tiempo en los medios de comunicación, este extraño suceso fue archivado bajo un montón de casos sin resolver hasta 1959, cuando el periodista y escritor, Frank Edwards, desenterró la historia y la incluyó en su tomo "Stranger Than Science". Edwards no era proclive al sensacionalismo y no hay referencias de que este reportero se inventara historias, pero de eso es de lo que lo acusó la Real Policía Montada en su página web sobre este misterioso caso.
De acuerdo con la Real Policía Montada , Edwards inventó todo el asunto para su libro y que no hay tal caso, nunca se produjo. Tal como aparece en la página web de la Real Policía Montada: 
"La historia de la desaparición en 1930 de un pueblo inuit cerca del lago Angikuni no es cierto. Un autor americano de nombre Frank Edwards es supuestamente el creador de esta historia en su libro. Se ha convertido en una historia popular del periodismo, repetidamente publicado y mencionado en libros y revistas. No hay evidencia, sin embargo para apoyar una historia. Un pueblo con una población tan grande no habría existido en un área tan remota de los Territorios del Noroeste (62 grados de latitud norte y 100 grados oeste, a unos 100 km al oeste de Punta esquimales). Por otra parte, la Policía Montada que patrullaba la zona no registraron eventos adversos de cualquier tipo y tampoco lo hicieron cazadores locales o misioneros. " 
Yo seré el primero en admitir que hay una clara posibilidad de que el caso de los desaparecidos inuits no sea más que una fábula. No puede haber duda de que el recuento de las personas desaparecidas ofrecido en muchos informes, entre ellos , The World’s Greatest UFO Mysteries” de Roger Boar y Nigel Blundel que sitúan la cifra en una friolera de 2.000 personas, han sido masivamente exagerados, pero parece como si la Real Policía Montada tuviera una postura un poco despectiva, por no hablar simplemente incorrecta.
Para empezar, como se mencionó anteriormente, los primeros relatos conocidos de este evento fueron publicados antes de 1959,esto significa que no hay manera de que Frank Edwards se hubiese inventado esta leyenda. También hay registros de al menos dos investigaciones separadas del suceso hechas por los miembros de la Policía Montada. 
La primera investigación -hecha por la Policía Montada que respondieron al informe inicial de Labelle – fue hecha el 17 de enero de 1931, pocos meses después del evento en cuestión. El hombre a cargo del caso era un oficial de la Policía Montada con el curioso nombre de sargento J. Nelson.
Nelson empezó a interesarse por los informes extraños provenientes de la región y decidió hacer lo que él calificó como: "las investigaciones diligentes de diferentes fuentes," pero no está claro si por su investigación fue sancionado por la Real Policía Montada. Nelson declaro: ". No encuentro fundamentos para esta historia"
De acuerdo con información obtenida por Chris Rutkowski y Dittman Geoff en su libro "The Canadian UFO Report: " la declaracion de Nelson se basan en una única conversación que tuvo con el propietario no identificado de la factoría Lagos Windy quien le dijo que él no había oído hablar de la aldea abandonada a ninguno de los cazadores que pasan por su tienda".
El dueño de la tienda incluso fue tan lejos como para decir que él había oído que Labelle originalmente provenían del sur, del Territorio del Noroeste y que nunca había estado mas cerca de 100 millas de Lago Angikuni. Según Nelson:
"Joe Labelle, el cazador que han relacionado con la historia de el corresponsal Emmett E. Kelleher, se considera que es un recién llegado a este país ... y existen ciertas dudas en cuanto a si ha estado alguna vez en estos territorios".
Nelson lanzo calumnias contra la integridad periodística de Kelleher, indicando que tenía un "hábito de escribir historias pintorescas del Norte y muy poca credibilidad se puede dar a sus artículos." Ademas admitió que no había entrevistado al periodista, pero afirmó que tenía la intención de hacerlo tan pronto como la oportunidad se lo permitiera.
No sabemos si hablo con Labelle o si viajo a Angikuni para investigar el sitio por sí mismo. Uno debe asumir que el estado de la aldea no había cambiado mucho en los 2 meses desde que Labelle salió a trompicones de allí en estado de pánico. A pesar de que Nelson parecía que hizo sus informes de oídas, puso fin a su investigación afirmando que:
"El caso de la aldea desaparecida se basa en la historia de un cazador inexperto y de un periodista imaginativo".
No hace falta decir que para los escépticos esto es el fin de la historia, pero uno debe plantearse cuanto de metódica fue la investigación del sargento J. Nelson
También vale la pena mencionar que sólo porque él nunca habló con nadie que pudiera confirmar el evento con sus propios ojos no constituye una prueba de la no-existencia del caso.
Uno necesita mantener un escepticismo hacia ambos lados, tanto los que apoyan las teorías no convencionales, así como a aquellos que se esfuerzan para desacreditar cualquier prueba, por razonable que parezca.
En noviembre de 1976 la edición de la revista Fate Magazine, este misterio se sacudió el polvo en un artículo titulado: "Vanished Village Revisited" por Whalens Dwight. El artículo confirmaba que no había registros que mostrasen que la Real Policía Montada había investigado el caso de nuevo en 1931.
La policía sí admitió el descubrimiento de un asentamiento deshabitado, pero que consideró que se produjo un abandono temporal o permanente del sitio, sin matices misteriosos y (quizás convenientemente) declaró cerrado el caso. Si bien se sabe que muchas tribus inuit eran todavía semi-nómada, en la década de 1930, nunca han abandonado sus hogares - ya sea temporal o permanente - en pleno invierno, sin sus armas preciadas y las disposiciones esenciales.
Cuando uno estudia este caso, es difícil culpar a los agentes del orden por querer distanciarse de un caso enigmático con más de 70 años de edad.
Bien, así que si aceptamos que por lo menos 30 personas desaparecieron en ese fatídico día, la gran pregunta es ...

¿Qué pasó?

Ahora todo lo que queda es el acertijo colosal de quién o qué era en realidad responsable de la desaparición de estas personas en 1930. Esto siempre ha sido el mayor punto de controversia entre quienes creen que la tribu Anjikuni desapareció misteriosamente.
Es difícil imaginar qué tipo de fuerza podría obligar a una tribu de esquimales a abandonar la seguridad de sus hogares sin tener las herramientas, alimentos, armas y perros necesarios para su supervivencia en el duro clima de la tundra. El hecho de que no hubiera signos de lucha sólo incrementa este misterio ya inexplicable...

martes, 19 de agosto de 2014

Avistamiento en San Martin de Tucuman, Argentina


Un objeto volador “tipo esférico” fue captado en video por un integrante de la Agrupación Tucumana de Investigación del Fenómeno OVNI (A.T.I.F.O.)

https://scontent-a-iad.xx.fbcdn.net/hphotos-frc3/t31.0-8/1780036_10203253336355074_598403375_o.jpg
Filmado por Javier López Posse el domingo 9 de marzo de 2014.
“Objeto volador “tipo esférico”, de origen desconocido. Tiene una evolución de vuelo interesante donde se puede apreciar cambios en su núcleo y en un fotograma hasta cambio de color, su núcleo sugiere por momento una tipología geométrica piramidal, este objeto por lo Gral. lo filme a grandes alturas, siempre están entre las nubes de hecho en la filmación se pierde en una…, su tamaño presupongo que debe ser bastante grande para que mi cámara pueda tomarlo sin dificultad, no obstante según mis otras capturas podrían tener diferentes tamaños, pero esta es una apreciación prematura sujeta a definirse contando con futuras capturas y observaciones.”Afirmó Javier.

Ampliación y mejoras de los fotogramas del video.https://scontent-a-iad.xx.fbcdn.net/hphotos-prn2/t1/1958458_10203259896719079_303083236_n.jpghttps://scontent-b-iad.xx.fbcdn.net/hphotos-prn2/t1/1922365_10203259899479148_574012694_n.jpghttps://scontent-b-iad.xx.fbcdn.net/hphotos-frc1/t1/1003550_10203259900559175_635323094_n.jpg“Fotogramas del video, un impresionante objeto tipo esférico, nuevamente vuelvo a captar este tipo de objeto, se me hizo interesante por su tamaño y claridad. A simple vista se pueden confundir con aves lejanas.. por eso, pasan totalmente desapercibidos sin decir que algunas veces lucen muy traslucidas y es muy dificil verlos.” Comentó Javier.

Avistamiento en Chubut, Argentina

Un periodista chubutense comparte una foto que tomó el miércoles 26 de marzo de 2014, cerca de las 16 horas, en la Ruta 40, cerca de El Hoyo.

http://realidadovniargentina.files.wordpress.com/2014/04/f82c8-ovnienchubut.jpg?w=627
Advierte que en la esquina superior derecha aparece un objeto que no puede identificar.
Foto: Nelson Ávalos.
“Observo nuevamente las fotos que saqué en todo el viaje. Son 29, y no aparece nada ‘anormal’ en ninguna otra, salvo en ésta. Por eso la publico y la expongo a sus consideraciones”, dice Nelson Ávalos.
“Estaba con dudas sobre qué hacer con esta foto. La tomé el miércoles 26, a eso de las 16 horas en la ruta 40, donde comienza la bajada hacia el valle de El Hoyo.
No soy fotógrafo, pero debido a una actividad gráfica que trato de desarrollar, y a pedido de algunos clientes, necesito imágenes de la Comarca. Paisajes, situaciones, lugares para ilustrar los trabajos. Por eso ese día tenía una cámara. Una BENQ DV M 23, que filma y saca fotos.
Volvía de El Maitén. Y ya en el viaje de ida había dejado vistos algunos lugares donde haría las tomas. En ese sitio saqué 4 fotos, en distintas direcciones y tratando de captar la profundidad del valle, la belleza del bosque nativo en las laderas del cerro Pirque, el cielo azul, el verde.
El domingo 30 a la noche bajé las fotos a la computadora para verlas en el reproductor de imágenes. Y en la última de ellas descubrí un objeto en el cielo que no sé qué es.
Debo decir que no soy muy creyente en eso de los “objetos no identificados” u “OVNI”; y sé que hay mucha especulación y hasta se ha mentido mucho respecto de ese tema. Pero tampoco niego la posibilidad de que habitantes de otro u otros lugares del Universo exploren por estos lados. No puedo creer, de verdad, que este planeta que habitamos sea el único que albergue vida y seres similares a nosotros en esta inmensidad. O sea. Una simple foto – y lo que pueda “aparece” en ella – puede disparar la contradicción.
Debo agregar que consulté a un par de personas. Las dos “incrédulas” y bastante racionales. Una me aconsejó que la publicara. La otra se asombró sinceramente al verla.
Alguien insinuó que “limpie la lente”. Pero acabo de observar nuevamente las fotos que saqué en el todo viaje y no aparece nada “anormal” en ninguna otra.
Por eso la publico y la expongo a sus consideraciones”.
Nelson Ávalos * Periodista

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Inteligencia extraterrestre ¿Mito o verdad? por José Rafael Tolaba

En esta ocasión les traemos una nota de opinión sobre la inteligencia extraterrestre. Uno de nuestros seguidores, José Rafael Tolaba, oriundo de la provincia de Salta en Argentina, de 25 años de edad, se dedica a la construcción en seco y carpintería en placas y aluminios. Este perfil de Facebook ofrece algunos de sus trabajos (https://www.facebook.com/joserafael.tolaba). Nos envía esta nota de opinión muy interesante.


Hay un ejercicio bastante práctico al someter la inteligencia extraterrestre bajo el escrutinio si es un mito o realidad, que consiste en definir de manera sencilla la palabra inteligencia, para no caer en términos clínicos y estrambóticos que compliquen la definición, basta señalar que es la capacidad para resolver problemas, para aprender, razonar, pensar de manera abstracta, comprender ideas y lenguajes. 

Diferentes formas de vida, pueden tener diferentes niveles de inteligencia, desde la capacidad de los animales para aprender acciones de supervivencia. El león aprende desde cachorro, las técnicas de caza mirando a su madre. Como también niveles de inteligencia más compleja como la del ser humano al poder razonar, tener conciencia de sí mismo, de su existencia, de la vida y del ambiente físico que lo rodea. De modo que una inteligencia capaz de viajar por el híper-espacio, realizar abducciones, etc. debe tener una inteligencia no solo superior al hombre, sino que además de ciertas similitudes. Es decir, ser consciente de su existencia, de la vida y el espacio que lo rodea. Poseer sentimientos, razonamientos, que lo lleven a preguntarse, si hay vida o no en otros planetas.

De no haber, una razón, un sentimiento similar al que ha llevado al hombre a explorar el universo, no tiene lógica, más bien suena a típica historia de ficción, imaginar enanitos verdes visitando una y otra vez nuestro planeta, viajando como si nada distancias infinitas, miles de años a la velocidad de la luz, cruzando de una galaxia o de un planeta a otro, solo obedeciendo un mero instinto animal, como el éxodo de una manada de ñues. Para ese tipo de viajes y a esas escalas de tiempo, no solo se requiere de una tecnología muy avanzada, sino que además de un nivel de inteligencia y conciencia superior al instinto animal, y lógicamente una muy buena razón. Si vives en América o Europa, necesitas comprar pan, jamás iría al África a comprarlo, a África irías por razones mucho más interesantes, pero no por algo tan cotidiano que puedes comprar en la panadería de tu barrio. No puede ser de otra forma que para viajar por el espacio interestelar con los muchos peligros que ello conlleva, implica una razón también superior y de acuerdo al mito ovni, esas razones parecieran darse, ya que más de 60 años de avistamientos, suponen que las supuestas visitan no podrían ser accidentales, sino tener una razón mayor. Lamentablemente debido a esa mezcla de timidez y estupidez demostrada por esos supuestos enanitos, todavía desconocemos. Tantas visitas para andar haciendo piruetas en el cielo ante los humanos, la única forma de vida con la que podría establecer una comunicación y lo único que se les ocurre es andar jugando al gato y al ratón. Porque en más de 60 años, seguimos en lo mismo lucecitas y nada más que lucecitas y uno que otro aterrizaje forzoso, como el caso Roswell.


Ante la escasez de pruebas concretas e irrefutables (en ciencia el testimonio es cero), son tantas las contradicciones y preguntas que quedan sin respuestas, que el mito, sigue siendo la mejor descripción para este fenómeno ¿Cómo es esa forma de vida? ¿Puede ser peligrosa o en que podría beneficiarle? Deberían estar en cualquier ser vivo con una inteligencia similar al de un humano. La misma comunidad científica, que se debate entre la nada y la esperanza, en nuestro sistema solar, una de las lunas de Júpiter (Europa) ha abierto una pequeña esperanza de que bajo su superficie pueda haber agua en estado liquido y puedan darse condiciones para albergar algún tipo de vida, pero pasaran cientos de años para que podamos llegar allí, pero si el hombre pudiese viajar hoy a otros planetas, fuera de nuestro sistema solar y encontrase algún tipo de vida ¿Acaso no se acercaría o trataría de comunicarse? ¿Años de investigación que incluso ha costado vidas y no reaccionaríamos frente a algún tipo de vida extraterrestre? No me cabe duda que al primer signo vital que se logre comprobar fuera de nuestro planeta, aunque sea una simple bacteria, la comunidad científica se llenara de júbilo. Pero en el caso de nuestros supuestos visitantes, el que nuestro planeta sea el único de este sistema solar, que posea las más variadas y complejas formas de vida, no parece importarles. Por eso las contradicciones suman y siguen, la gran cantidad de avistamientos en muchos lugares, miles de testimonios, suponen un interés sistemático y especial hacia nuestro planeta, pero en 60 años solo han atinado a esconderse. Entonces ¿Por qué molestarse en viajar miles de años a la velocidad de la luz, atravesando galaxias y planetas para nada? ¿Viajar enormes distancias y tantas veces para averiarse en nuestro planeta, sufriendo incluso la supuesta muerte y rapto de algunos de su especie y ni siquiera molestarse en saber que paso con los cuerpos de sus similares muertos al estrellarse aquí? A propósito de contradicciones, si esos supuestos enanitos han sufrido averías en nuestro planeta, significa que no son tan espectacularmente inteligentes como se les imagina en la ufología, pues también no estarían libres de cometer errores y si cometen errores, no deberían ser tan diferentes a nosotros y por ende necesitar de una organización. Para construir ese tipo de naves, se necesitan más que dos, de lo contrario, cada E.T. tendría que ser una especie de dios. Si la mitología ovni supone un interés especial hacia nuestro planeta significa un interés colectivo, por lo que la necesidad de una organización, seria por lógica la única solución, y una organización, implica compromisos, lazos, una sociedad, independiente de la forma en cómo se organicen, da lo mismo si es en imperio o republica, en grupos familiares, tribus etc. no es el cómo, el que importa si no, el que simplemente se organicen.
ENCUESTA SOBRE VIDA EXTRATERRESTRE
Incluso en nuestro planeta, hasta las abejas tienen sistemas definidos de organización con funciones específicas. Con mayor razón una civilización más inteligente, debería también tener sus formas de organización, que impliquen familia, jerarquías, una sociedad, un estado, entonces ¿Cómo es que en los supuestos caídos de naves, que jamás hemos visto, otros enanitos verdes vengan a rescatar a sus similares? Si el hombre pudiera viajar a otros planetas y sufriéramos pérdidas de vidas humanas, el gobierno del país a cargo, no escatimaría esfuerzos y recursos para rescatar y traer de vuelta a ese astronauta o por lo menos saber que ocurrió para que en futura misiones no vuelva ocurrir lo mismo. Sin embargo, da la impresión que en los casos como Roswell por ejemplo, a los similares del supuesto enanito (el muñeco que trataron de pasar por un E.T) les importó un rábano su vida, su nave, ¿Por qué tendría que ser para ellos diferente? ¿Acaso no tenia familia, un superior, una organización que lo apoye detrás y quiera saber también que ocurrió? 

Para cualquier civilización inteligente y organizada, que tenga un interés colectivo sobre un objetivo, debe haber una preocupación colectiva, para velar por quien se le ha encomendado ese objetivo. No solo desde la perspectiva humana en cuanto al valor de la vida, sino por simple lógica, por un tema de seguridad, de resultados. De modo que si pones al fenómeno ovni bajo la lupa del razonamiento y la lógica, da solo para un mito.

Les recordamos que esta es una opinión de uno de nuestros seguidores. El Grupo SOUTHWOLF mantiene otra postura con respecto a este tema pero es nuestro deseo escuchar todas las voces y darle un espacio al que quiera expresarse. Como lo hizo nuestro amigo José Tolaba pueden hacer lo mismo y enviarnos sus opiniones, informes o sugerencias a todas nuestras vías de comunicación.

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